Un baño de sonido es una sesión de relajación en la que lo único que tienes que hacer es escuchar. Te tumbas, cierras los ojos y dejas que el sonido de instrumentos como los cuencos tibetanos y los gongs te envuelva. No hace falta saber meditar, no hace falta experiencia y no tienes que hacer ningún movimiento. El sonido hace el trabajo.
Se llama "baño" porque el sonido te llega desde todas partes, como el agua cuando te bañas: no lo escuchas solo con los oídos, también lo notas en el cuerpo.
Qué instrumentos se utilizan
Cada facilitador utiliza sus propios instrumentos. En Cauma, los baños de sonido los guía Xavi Perpiña con dos instrumentos principales:
- Cuencos tibetanos. También llamados cuencos cantores, son recipientes de metal que suenan cuando se golpean suavemente o cuando se hace girar una maza de madera por el borde. Producen un sonido largo y lleno de matices que se va apagando poco a poco.
- Gongs. Son grandes discos de metal que, tocados con suavidad, generan un sonido profundo y envolvente. Su volumen y su intensidad pueden crecer y decrecer a lo largo de la sesión.
Estos instrumentos no hacen melodías como una canción. Crean capas de sonido y vibración que cambian lentamente, y eso ayuda a la mente a dejar de buscar un hilo y, simplemente, a escuchar.
Cómo es una sesión en Cauma
Una sesión dura 1 hora y 15 minutos y sigue cuatro momentos:
- Llegada. Te acomodas en la esterilla con una manta y un cojín. No hace falta traer nada: en la sala ya tienes todo el material.
- Relajación. Unas respiraciones para dejar atrás el ritmo del día y aterrizar en el espacio.
- Baño de sonido. Los cuencos tibetanos y los gongs suenan a tu alrededor. Tú solo escuchas.
- Vuelta. Un tiempo de silencio para volver poco a poco antes de levantarte.
Puedes venir a un baño de sonido grupal (15 €), en un grupo reducido de 8 personas como máximo, o reservar una sesión individual (60 €), solo para ti y el día y la hora que acordemos.
Qué puedes sentir durante un baño de sonido
Cada persona lo vive de forma distinta, y cada sesión también puede ser distinta para la misma persona. Estas son algunas experiencias habituales:
- Una relajación profunda, como si el cuerpo pesara más y se hundiera en la esterilla.
- Somnolencia, o incluso dormirse un rato. Es normal y no pasa nada.
- Sensaciones en el cuerpo, como la vibración de los gongs o un hormigueo suave.
- Imágenes, recuerdos o emociones que aparecen y se van.
- Pensamientos que van y vienen sin que te enganches a ellos, sobre todo al principio.
No hay una forma correcta de vivirlo. Si en algún momento el sonido te resulta demasiado intenso, puedes abrir los ojos, cambiar de posición o decírselo al facilitador.
Para quién es
El baño de sonido es una buena puerta de entrada si nunca has hecho ninguna práctica de este tipo, porque no pide nada: ni posturas, ni concentración, ni experiencia. También es para quien ya medita o hace yoga y quiere probar una forma distinta de relajarse.
La sonoterapia es una práctica de relajación y no sustituye ningún tratamiento médico. Si estás embarazada, tienes epilepsia, llevas marcapasos o tienes alguna condición de salud, coméntalo antes de reservar.
Cómo prepararte para tu primer baño de sonido
- Trae ropa cómoda. Pasarás buena parte de la sesión tumbado o tumbada.
- No hace falta traer material. En Cauma hay esterillas, mantas y cojines.
- Ven sin expectativas. No hace falta "hacerlo bien": basta con tumbarte y escuchar.
Dónde hacer un baño de sonido en Sant Cugat
En Cauma hacemos baños de sonido grupales con fechas fijas en la agenda y sesiones individuales a convenir. Estamos en el Carrer de Pau Muñoz i Castanyer, 20, a 5 minutos a pie de la estación de Volpelleres (FGC), y hay aparcamiento público fácil en la zona.
Si quieres saber más, en la página de sonoterapia y baños de sonido encontrarás los precios, las preguntas frecuentes y las próximas fechas.